Tarde pero seguro
Enjoy!
Hace cuarenta años Vinicius de Moraes debutaba en La Fusa de Buenos Aires y grababa aquel long play legendario. Nuestro Vinicius es un exquisito perfil coral del último Vinicius. El poeta y músico genial que eligió las calles porteñas y uruguayas tras el exilio, para difundir su arte y pasarla bien con amigos. Noctámbulo, bohemio, gran bebedor de whisky, padre ausente, mujeriego y excéntrico. El hombre que interpretó la bossa nova no sólo como un género musical, sino como una actitud ante la vida.
Escribe la autora en el prólogo:
“Cuando en el siglo XXI escuchamos las canciones que fueron la banda sonora de aquellas imágenes pueden pasarnos dos cosas: la feliciad o la nostalgia de la felicidad. Lo primero, para los jóvenes de hoy. Lo segundo, para los jóvenes de ayer, porque el Brasil que Vinicius supo construirnos y al que cnataba en esas canciones representa la libertad individual, la alegría, la sofisticación y la promesa de la realización de las fantasías sexuales. Pero ese mundo festivo y moderno fue transformándose, a medida que se entraba en los setenta, en un territorio arrasado. Muchas cosas pasaron en el sur del Cono Sur que conspiraron contra la vida que la poesía, el canto y la filosofía de Vinicius de Moraes expresaban.”